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50 años de alimentación en España

Durante los últimos cincuenta años se han producido muchos acontecimientos económicos que han supuesto cambios muy importantes en la demanda de los consumidores y, en consecuencia, el mercado de productos alimentarios ha sido muy sensible a todas esas modificaciones. Los factores económicos están relacionados con la evolución que se han ido produciendo en esferas sociales, demográficas, culturales…, y que, por tanto, permiten una interpretación interdisciplinar del mercado de alimentos y bebidas.

La alimentación sirve de herramienta de identificación y caracterización de las sociedades. Con el paso del tiempo, la necesidad de alimentación se ha favorecido del progreso económico logrado en la mayor parte de los países y su satisfacción ha quedado encuadrada en un nuevo entorno en el que priman aspectos como la preocupación por la salud y la calidad de vida en los alimentos y bebidas o el incremento del gasto en actividades de restauración como consecuencia de los cambios demográficos y los nuevos estilos de vida.

En este sentido, al analizar la estructura de gasto de los hogares se advierte que, en los últimos años, la partida de alimentación supone menos de una quinta parte sobre el total. Ahora bien, no debe olvidarse que la situación de desahogo con respecto a la necesidad de alimentación es relativamente reciente puesto que se ha logrado, por ejemplo en España, durante el siglo pasado. Los porcentajes de participación del gasto alimentario han ido disminuyendo progresivamente: un 55,3% en 1958; un 48,6% en 1965; un 38% en 1974; un 30,7% en 1981; un 25,8% en 1991; un 17,8% en el 2000; y, finalmente, un 14,9% en el año 2015.

Los cambios demográficos, económicos y culturales han sido notables en los últimos cincuenta años y, por tanto, han supuesto modificaciones significativas en los hábitos de consumo (productos y cantidades) y en los hábitos de compra (lugar y forma).

Los acontecimientos económicos también han supuesto cambios muy importantes en la demanda de los consumidores. El Plan de Estabilización (1959), la primera crisis del petróleo (1973), los Pactos de la Moncloa (1977), la entrada de España en la Comunidad Europea (1986), el Tratado de Maastrich (1992), la puesta en circulación del euro (2002), …, son algunos de los momentos que sirven para definir el último medio siglo de la economía española. En consecuencia, el mercado de productos alimentarios ha sido muy sensible a todas esas modificaciones.

De forma concreta, la evolución del gasto medio por persona en alimentos y bebidas ha llevado a disminuir significativamente la participación del consumo de pan, pastas y cereales (-12,3 puntos), huevos (-5,6 puntos), aceite y grasas comestibles (-6,5%) mientras que, por el contrario, se eleva la participación en la estructura porcentual de gasto en pescados (5,2 puntos), frutas (3,6 puntos) o carne (4,3 puntos). Este trabajo ha propuesto un avance empírico en el análisis y evolución del patrón alimentario de los hogares españoles apoyándose en dos de las principales fuentes disponibles de información estadística durante los últimos cincuenta años (Anuario de Estadística Agraria y Paneles de Consumo Alimentario). Se ha desarrollado, además, un análisis pormenorizado para las principales partidas del mercado alimentario español: carne, pescado, frutas, hortalizas, leche y productos lácteos, pan, huevos y bebidas.

Las actividades comerciales orientadas a la canalización de alimentos y bebidas se han constituido durante los últimos cincuenta años como un pilar fundamental de la sociedad española. En estos años, se ha producido una reconfiguración de las cuotas de mercado en los productos de alimentación y bebidas. Los establecimientos de libreservicio (especialmente el formato supermercado en todas sus variantes incluyendo además a los establecimientos de descuento) han conseguido un protagonismo notable aunque el comercio especializado mantiene una participación significativa y, además, no cesa en su función de vertebración urbana y social.

Por su parte, el gasto en alimentación fuera del hogar tenía una significatividad escasa hace cincuenta años pero, con los cambios económicos, sociales, demográficos o culturales, ha llegado a convertirse en una opción real para que muchos consumidores satisfagan sus demandas de alimentación y bebida. En muchas ocasiones, acudir a un establecimiento de restauración se ha convertido en una alternativa a cocinar en casa puesto que el tiempo libre se intenta optimizar con actividades intensivas en ocio y esparcimiento.

Más información: Víctor J. Martín Cerdeño. Cincuenta años de alimentación en España. Mercasa, 2016.